Pon el TPV al alcance del cliente y mejora la experiencia de compra en tu negocio

Comercios | 18/03/2015

El TPV puede ser la palanca clave para lograr la diferenciación del negocio en el plano de los servicios

El TPV es un elemento clave en los procesos de pago. En los últimos años ha venido experimentando cambios en la forma en que es usado por los comercios, para mejorar el servicio que dan a sus clientes y también para ahorrar costes.

La tecnología y el afán por prestar cada vez un mejor servicio, son dos de las principales palancas que han llevado a la mejora en los procesos de pago gracias al TPV.

La tecnología como motor del cambio en los procesos de pago con TPV

La tecnología ha permitido una gran mejora en los TPV. Gracias a ella, estos dispositivos ahora son más versátiles y prácticos que hace años, porque son más rápidos, tienen un formato más manejable (más ligero, más pequeño), no necesita cables para su uso y permite el pago con tarjeta en diferentes modalidades (banda, chip y contactless).

Además, los TPV aprovechan los avances en comunicaciones para mejorar, como es el caso de los que se conectan a internet con tecnología 3/4G y los que permiten el pago sin contacto. De esta manera, el TPV hoy en día puede ser usado con total solvencia en cualquier proceso de pago de negocios a domicilio o a pie de calle, sin la necesidad de disponer de elementos fijos de conexión a internet o una conexión a la red eléctrica.

Gracias a la tecnología, el TPV ha roto la barrera del comercio físico y ahora se planta fácilmente en cualquier lugar para permitir el pago con tarjeta.

El afán de mejorar el servicio al cliente a través del TPV

Los TPV permiten a los comercios prestar un buen servicio a sus clientes. Es un elemento que puede marcar la diferencia a la hora de comprar, dado que, hoy en día, muchas personas quieren abonar sus compras con dinero de plástico porque prefieren no llevar efectivo encima y quieren controlar sus gastos.

Esta mejora de la calidad del servicio también va dirigida a hacer que los procesos de pago sean más eficientes, subiendo el nivel de la experiencia del usuario a la hora de pagar en el comercio. Hace años, pagar con un TPV entorpecía una transacción pero hoy esto ha cambiado: gracias a los nuevos TPV, los pagos son mucho más ágiles.

Hoy, el TPV es un dispositivo rápido, solvente y pensado para dejar en manos del cliente la operativa de pago. Por eso, se coloca en su lado cada vez en más comercios, en lugar de en el mostrador o en la trastienda. En los restaurantes, el TPV se lleva a la mesa del cliente para pagar, en lugar de que tenga que ceder la tarjeta al camarero o que desplazarse hasta la caja para hacerlo.

El pago con tarjeta en un TPV es ahora más seguro, porque permite que el cliente no la pierda de vista ni la tenga que ceder a un tercero. Todo el proceso discurre a través de sus manos y fluye a través del mostrador o la caja donde se paga.

Por tanto, el TPV es un buen aliado del negocio para conseguir que sus clientes estén satisfechos y repitan la experiencia de compra. Hay muchos resortes que los TPV modernos pueden impulsar para ayudar al comercio a destacar, por encima de otros que no prestan servicios de calidad porque no aprovechan su potencial.

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