Cómo se financian las empresas verdes en España

Agricultura | 13/04/2017

¿Es un sector estratégico para el desarrollo económico y tecnológico de un país? Sí. ¿Es un sector capaz de ofrecer empleo de calidad y de mejorar de manera sustancial la sociedad en la que se desarrolla? También. Estos son los dos principales argumentos que llevan a iniciativas tanto públicas como privadas a apostar, de manera decidida, por las empresas verdes.
Una de las principales barreras al emprendimiento ecológico es la "falta de estabilidad del marco legislativo"
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Lo verde, ecológico, renovable o ambientalmente sostenible no es una moda. De hecho, a nivel internacional, la inversión en el sector verde ha experimentado una evolución muy positiva en la última década. Como ya hemos comentado anteriormente, lo verde vende, pero necesita del mismo cariño financiero que el resto de proyectos empresariales para desarrollarse adecuadamente.

Y parece que lo está teniendo, principalmente por dos factores: por un lado, los países más avanzados económica y tecnológicamente se han dado cuenta del gran potencial que supone invertir en verde y del impacto positivo que este sector genera en la sociedad; por otro, la iniciativa privada encuentra una gran rentabilidad en muchos de los proyectos empresariales de este sector.

Así lo refleja el informe ‘La inversión en la creación y desarrollo de empresas verdes en España’, desarrollado por la Fundación Biodiversidad, un documento que nos ayuda a entender mejor cómo se financian las empresas verdes y cuáles son las dificultades a la hora de acceder a ese capital inicial. “El sector inversor está experimentando un proceso transformación en el que se percibe que las actividades ligadas al medio ambiente empezarán a tener una mayor participación en el flujo de inversiones en España”.

Las diferentes opciones de los proyectos verdes

Parece que, en cuestión de financiación, las empresas verdes siguen la máxima: nuevos tipos de negocios requieren nuevos modelos de financiación. Es la idea que se puede extraer del informe de la Fundación Biodiversidad, en el que se menciona el “relativamente bajo peso que tienen, como fuente de financiación en nuestro país, los mercados de capitales tradicionales, por lo menos en las fases iniciales”.

Es decir, que en un primer momento las empresas verdes deben buscar su capital semilla en lugares no convencionales, mientras que cuando ya son proyectos consolidados que necesitan expandirse y abarcar más terreno, pueden acudir a los habituales canales de financiación. Pero, ¿a qué nos referimos con financiación no convencional y canales habituales?

Capital riesgo

Las empresas de capital riesgo son especialistas en encontrar proyectos con un gran potencial, de ahí que se involucren en la empresa hasta el punto de entrar, de manera temporal, como socios minoritarios de la empresa. De hecho, por su propia naturaleza, muchos de los proyectos empresariales verdes encajan perfectamente en la filosofía de las empresas de capital riesgo: son proyectos que pueden llegar a ofrecer una gran rentabilidad en los próximos años, pero que también conllevan un riesgo importante al probar modelos de negocio ‘diferentes’.  

Por tanto, no es de extrañar que las energías renovables representen ya el 51% de las operaciones registradas por la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo entre 2007 y 2014.

Business Angels

Funcionando de una manera muy parecida a las empresas de capital riesgo, los business angels han dado vida a numerosos proyectos verdes en España. Pero esta ayuda no ha sido tan solo económica. En el informe de la Fundación Biodiversidad también se hace referencia a que este tipo de inversores privados ofrecen respuesta a la necesidad de formación y consejo empresarial de muchos emprendedores verdes.  

Crowdfunding

Como proyectos innovadores, basados en muchas ocasiones en el I+D+i, las más de 50 plataformas de crowdfunding que existen en España están dando a luz a numerosas empresas verdes. “Existe una perspectiva muy favorable para proyectos vinculados con el medio ambiente en el modelo crowdfunding, dado que el éxito de las primeras experiencias está ejerciendo un efecto contagio a nuevos emprendedores o promotores para poner en marcha sus ideas”, explica el documento de la Fundación Biodiversidad.

Y es que una de las claves necesarias para entender el incremento de la financiación destinada a emprendedores verdes tiene que ver con la filosofía de negocio, basada en la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente. De ahí que pequeños ‘backers’ o patrocinadores privados financien campañas de crowdunding para hacer realidad empresas potencialmente muy beneficiosas para el conjunto de la sociedad.

Entidades bancarias

“La presencia de las entidades bancarias en proyectos relacionados con la actividad ambiental está ganando terreno”, explican desde la Fundación Biodiversidad, tanto por la relevancia que lo ambiental ha ganado en este tipo de instituciones como por considerarse una inversión socialmente responsable. Por tanto,  en la actualidad muchas entidades bancarias también tienen en cuenta otro tipo de valores empresariales a la hora de conceder préstamos y créditos, no solamente los números que tienen que ver con la rentabilidad y el retorno del capital prestado.

Subvenciones públicas

Como parte de una estrategia global – en la Unión Europea está el Horizonte 2020- los estados están apostando cada vez con mayor decisión por invertir en el desarrollo de empresas verdes. En España, tanto ENISA como el ICO son dos de los organismos de financiación pública más utilizados los emprendedores verdes.

Además, cada comunidad autónomo está desarrollando sus propios programas de apoyo al emprendedor verde, por lo que, sobre el papel, el apoyo institucional a lo verde no ha hecho más que comenzar.

Los ‘peros’ que ponen los inversores

A pesar del halagüeño panorama explicado sobre estas líneas, todavía existen retos y dificultades que el sector verde debe superar en España. Entre las más importantes detectadas por el informe de la Fundación Biodiversidad se encuentra la normativa vigente, “el factor considerado como más relevante en cuanto a obstáculo a la inversión en actividades de la economía verde es la falta de estabilidad del marco legislativo y regulatorio”.

Además, el tamaño de las empresas verdes españolas es otro factor a tener en cuenta, ya que ciertos retos medioambientales requieren de un proyecto empresarial consolidado y con un tamaño de negocio importante, algo que todavía debe desarrollarse plenamente en España.

Por último, se habla en el informe de “falta de sensibilización, conocimientos y/o capacitación en materia de medio ambiente y sostenibilidad por parte de los inversores”. También en ese campo hay que seguir trabajando para que el sector verde se convierta realmente en uno de referencia para la economía española.

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